La LABoral no debe ser jamás un Zara de la cultura, porque la cultura no debería ser un negocio. La cultura es una inversión y más si se trata de las nuevas tendencias artísticas en un país como el nuestro donde no se invierte un euro en i+d.
Invertir en cultura es invertir en futuro, que es algo de lo que andamos muy escasos en esta región.
Deben existir espacios alternativos donde nos podamos refugiar de la chabacanería y el horterismo, donde podamos tener una óptica diferente, un contrapunto... Al menos, debe existir la opción.
¡Qué noticia más triste!
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